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A veces te rompes

Es cierto, hay días en los que cierras los ojos y escuchas un sonido agudo. Entonces, piensas que te has equivocado, que tu corazón ya no puede estar más roto, que tu alma no puede volverse más pequeña... Pero, en realidad, puedes seguir haciéndote pedazos, pequeños fragmentos de olvido. Y empiezas a desear un reloj en tu muñeca vacía, cuentas cada segundo que pierdes y aprietas la orilla de tu vestido celeste, esperando una chispa de esperanza, de luz al mediodía. Ya no sabes cómo salir de aquella tristeza. Pero está bien cuando te atrapan llorando a la medianoche. No puedes fingir un día completo que él no te ha hecho daño. Está bien si tu teatro se inunda en recuerdos, siempre puedes construir desde cero. No te preocupes por ver la sangre correr otra vez por tu piel descubierta, porque a veces te rompes y no sabes cómo seguir con tu vida. A veces te rompes... Y siempre volverás a hacerlo. Rain.

Bala

Eres una chica bonita, lo pensé en aquella noche fría; y dije "si tan sólo te fijaras más en esa sonrisa y menos en la sangre alrededor de tus tobillos". Susurré en un tono bajo que te quería y derramé todo el café en la alfombra blanca. Esperé treinta minutos y rompí el espejo a la media noche. No había más chica bonita. No quedaron sonrisas. Cumplí mis promesas y disparé las veces necesarias. Conté todos tus sueños y por fin terminé de sangrar junto a mi foto favorita. Yo era la chica en el espejo, me sentí preciosa antes de jalar el gatillo e incendiar mis lagunas... ~Rain.

Engaño

Hoy no llueve a través de la ventana. Sigo aquí de pie, pero nada pasa. Y creo que me he acostumbrado a este silencio, porque ya no me sorprende no recibir tus llamadas a la media noche, ya no espero escuchar tu voz en el tono de buzón y me he resignado a no dormir en las madrugadas. Pero no lo malinterpretes, no estoy sufriendo por tu ausencia o tu cepillo olvidado en mi lavabo. Sufrir ya no tiene sentido y realmente nada lo tiene si se trata de ti. Pero, me siento incompleta. Hoy hablamos sobre vacíos en la clase de las siete y ahora tu nombre me suena tan parecido. Todo tiene nuevos conectores y mis oraciones ya no quedan flotando. Puedo decir que te quiero, aunque ya no piense en ello, e incluso puedo decir que te amo, aunque sólo me importa el amor propio que me falta. Creo que sólo he aprendido a engañar, ocultar y disfrazar las situaciones. Es un error, porque aquí tenía que hablar de verdades. Intentando remediar todo ello, te diré lo único que sé sobre mí, y que tú también...

Te consumes

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Nos estamos haciendo pedazos. Observamos las sonrisas falsas con normalidad, fingimos nuestros saludos amables y siempre actuamos en un buen papel. Nos estamos cayendo, sucumbiendo en este mundo podrido. ¿Por qué dudas? Está bien si te sientes vacía, no hay problema si lloras un poco detrás de esas cuatro paredes. En casa puedes dejar de jugar a interpretar, puedes romperte en tantos fragmentos como desees. Puedes arder, mientras aquellos ojos curiosos no noten tu vuelo. Te consumes sólo por satisfacer a otros, te ahogas nada más para mendigar cariño, te clavas un cuchillo en el pecho pensando que eso es amor. Y no, tu vida ya sólo es de las cámaras y portadas de revistas, tu sonrisa no brilla ni con mil reflectores... Ahora sólo eres cenizas. Mira todo el daño que te has hecho, mira todo lo que has soportado. Mira, ellos tienen la culpa de tu gran fracaso. Entonces, me compadezco. Me compadezco y me quedaré a consumirme a tu lado, a ser cenizas las veces que haga falta para rena...

Lindos vestidos

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Ya conoces mi identidad. En este preciso momento cada una de mis máscaras es innecesaria, cada gota de maquillaje brillante sobra, ni siquiera aquella cortina oscura puede cubrirme. Has visto todos mis lindos vestidos, ya te mostré mi colección de identidades y, no se por qué, quedaste fascinado con mi forma sencilla. Vamos, ¡me tenías envuelta en papel para regalo! Qué tontería fue esa de elegirme cuando llevaba mi pijama favorita y estaba despeinada, en qué estabas pensando para desecharme con el vestido celeste y los tacones altos... Juro que jamás podré comprender tus acciones. Y es que estaba tan bien fingiendo para todos, me gustaban los vestidos brillantes cuando daba una vuelta, adoraba las mentiras que decía. Pero llegaste tú, llegaste a derrumbar todo mi maldito teatro y desde entonces tengo que confesar todos mis pecados. Llegaste... Llegaste y tus primeras palabras fueron: "Hey, mi niña de los lindos vestidos, yo se lo que